número 9
Primavera a la vista
Lo que no hay que perder para deleitarse más

 

El arroz según Brascó

El universo de los comensales exigentes se divide en dos grupos drásticos: los maniáticos absolutos del Arroz como Debe Ser, y los más-o-menistas del Dale Que Va, servido y comido estrictamente como viene y a otra cosa. ¿Cuál de ambos tiene razón?

Los maniáticos, obvio. Para el 54.6 por ciento de la humanidad este grano no es apenas un ingrediente culinario sino un oscuro objeto del deseo cotidiano. La cultura Thai lo considera un ser vivo dotado de alma, materia usada por los dioses para moldear a los humanos. La palabra japonesa gohan significa a la vez comida y arroz hervido. Todo lo demás, pescado, vegetales, carne, etc. son okazu, ingredientes suplementarios. En India un plato sin arroz no es comida sino apenas tiffin, un aperitivo. El arroz es el alimento. Todo lo demás, son aderezos agregados para realzar. Así pues debe consumirse como corresponde: todo uso indebido es un agravio contra Dios.

Sus frondosas (casi 8.000) variedades se agrupan en sólo tres categorías principales: el redondo, el corto grueso y el fino largo. El redondo o japónica, muy difundido en Japón, poco en Argentina, se consigue sin embargo en el mercado chino de Arribeños en Buenos Aires. El corto grueso es más usado localmente, en sus variedades Fortuna o Carolina (para sopas, guisos, arroz con leche) e italianas (Arborio, Carnaroli, Vialone Nano) insustituibles para el auténtico risotto.

El arroz fino largo (variedades Blue Bonnet, Basmati, Jazmin) se usa en culinaria más refinada, de grano suelto, como el arroz pilaf, las paellas, los timbales. Mención aparte: la variedad parboiled-no-se-pasa, conocido en general como arroz oro. Con intensa y corta precocción industrial al vapor, el grano queda recubierto por delgadísima película que después, al cocinarlo, le impide pasarse de punto. En efecto hierve largo sin pasarse pero tampoco absorbe los condimentos de la receta que lo contiene. Se mantiene siempre a punto, pero insípido total. Un verdadero horror. Fuera de esa variedad todos los arroces tienen como exigencia básica la justeza de cocción: doce minutos a fuego fuerte y recipiente destapado, veinte en sartén cubierto sobre hornalla mínima, una ñisca más para el risotto. Es, pues, minuta nesquivable, una opción absoluta "de-la-olla-al-plato”.

Si a este crimen del parboiled se une la ignorancia de los cocineros sobre el cuál es cómo de las variedades, digamos que, fuera del Perú y eventualmente en Brasil el arroz es difícil de comer bien en restaurantes. En Argentina muchos de ellos preparan sus paellas valencianas con arroz Arborio de risotto. O sofríen el arroz en la sartén antes de cocinarlo, con lo cual lo transforman en parboiled liso y llano. En muchos famosos españoles italianos de Buenos Aires lavan y cuelan el Carnaroli antes de meterlo en un risotto. Una barbaridad. Así pues, para comer un buen arroz, la única es comerlo en casa de algún genuino no-hay-tu-tía.

 

 

Metafísica del café

Por Susana López Merino

"No puedo imaginarme ni una hora de mi vida sin la riqueza de Europa, sin sus cafés, por ejemplo. Esos cafés que uno encuentra desde la costa atlántica -pienso en el de Pessoa en Lisboa, tan hermoso- hasta San Petersburgo, Odessa y Kiev. Moscú, en cambio, nunca tuvo cafés, pero Moscú es ya el principio de Asia, la inmensa Asia. Los cafés de este tipo tampoco existen en Estados Unidos ni en Inglaterra. Mantener ese diálogo de felicidad y de angustia, de ironía y trabajo, es algo para mí fundamental que, de forma milagrosa, ha sobrevivido a dos guerras mundiales y al Holocausto. Sin duda, habría que elaborar una metafísica del café..."

G. STEINER

Aportes para una metafísica del café

* ¿Dónde sino en ellos hemos sido atravesados por la inspiración?

* La soledad de café es creadora. En el anonimato de sus mesas suponemos que nadie nos conoce, que la existencia detiene el tiempo para dejar paso a asomos y revelaciones, pájaros del cielo que cubren como ángeles nuestra distancia.

* La mesa de café, la mesa que apoya en la pared y parece nuestra durante ese tiempo personal, sostiene ese ejercicio de libertad cotidiana, ese suspiro fuera del mundo.

* Esta celebración de la soledad requiere papel y lápiz, y café, para la iniciación del viaje.

* Las frágiles servilletas de papel no alcanzan para la decoración del sueño, para la aparición del resplandor de nuestra sangre. Cuadernos, papeles, servilletas son apenas el sostén de las lágrimas que nadie verá, del delirio que es ajeno a la escena, del éxtasis del pensamiento.

* Alrededor de nuestra intimidad, nadie osará acercarse porque es obvio que queremos estar solos. Todo lo dice: nuestra ubicación en el espacio, nuestra mirada perdida o concentrada en el papel, el cuerpo que se cierra sobre ese espacio siempre escaso de cigarrillos, tazas, lapiceras y hojas escritas. Un mundo propio en la vastedad de las idas y vueltas de transeúntes apurados.

* Ese cristal que ampara nuestra magia de cafeína y humo, es frágil y sin embargo, es fortaleza teatral en la vida cotidiana de las ciudades.

* Aún sin saberlo, nos rodea la tradición de aquellos escritores que repitieron esta misma escena, día tras día en infinitas ciudades del mundo. Manuscritos, tintas, plumas, texturas, manchas acuosas y aroma de tabaco, tiñe el instante la vasta historia de cafés, pensamiento y escritura que nos precede.

* Cuando viajamos, la percepción de la ciudad no se inicia hasta que descubrimos ese café que por momentos apenas será escena de nuestra desesperada búsqueda de un espacio personal en medio de la multitud: sólo así nos creemos parte de ese grupo humano ajeno y cercano a la vez, amado y rechazado durante los instantes sagrados de nuestro café elegido, nuestro confesionario en la iglesia profana de cada esquina.

 

La cabaña restaurante

 

S.O.S.
PARA ARTISTAS

La Casa del Teatro precisa nuevas ideas. Un lugar en pleno corazón de la porteña avenida Santa Fe donde pueden desarrollarse diversas actividades y a su vez, iniciar emprendimientos atractivos para la ciudad, con beneficios a sus residentes.

Por Gustavo von Stecher

Además de ser un espacio interesante para conocer y descubrir, la Casa del Teatro posee ricos fondos históricos, una interesante biblioteca, un teatro atractivo y salas museo. Y lo importante: su loable fin de albergar a artistas en las tercera y cuarta edad, brindando un hogar a quienes han trabajado en el ámbito del teatro y cuentan con escasos recursos o carecen de familiares que puedan hacerse cargo de ellos.

Entonces, surge la propuesta de pensar en ideas y aportes para multiplicar sus objetivos, hoy un tanto frenados por falta de fondos suficientes. ¿Acaso no se trata de un excelente lugar? ¿Por qué no crear un proyecto que contribuya al futuro de los residentes en sus días otoñales? Presentaciones de prensa, eventos, salas de fiesta… Incluso un estupendo bar, ¿El Restaurante del Teatro? Un lugar que resulte genial, donde se coma muy bien, sano, y hasta se ponga de moda... Con una atmósfera original, esté decorado con glamour, fotos de célebres protgonistas del séptimo arte y una carta con platos bautizados con nombres de estrellas nacionales e internacionales, bebidas conmemorativas de grandes obras de la dramaturgia. ¿Qué tal el cócktel El Descosido, en homenaje a Raúl González Tuñón?, o el aperitivo Tango Bar, rememorando a Gardel, por poner un par de ejemplos.

Dejamos esta ventana abierta a los lectores del Magazine Bon Vivant. Quizá alguien se atreva a dar un paso y conseguir un giro de 180º para el bien de esta entidad y de los artistas.

Un poco de historia
La casa del teatro es una institución que se propone como tarea dar hogar a actores, actrices, autores y empresarios del medio que, al final de sus vidas, necesitan un espacio digno donde vivir y ser atendidos. Creada hace 70 años por la soprano Regina Pacini de Alvear, en la actualidad alberga a unas cincuenta personas, entre ellos, ex trabajadores del teatro y de la televisión que no tienen techo. Como requisitos para ingresar, la organización exige al menos 15 años de trayectoria, ser mayor de 65 años y cobrar jubilación mínima.

En su momento la casa albergó al director de Apenas un delincuente Hugo Fregonese y a Luis Moglia Barth, quien filmó Tango, la primera película sonora argentina, como también a los actores Roberto Airaldi y Carmen Lamas. En la actualidad da hospedaje a los artistas Alejandro Puissegur, Nélida Romero y Rita Montero, la única cantante de tango de color.

El edificio, diseñado por Alejandro Virasoro –realizado con carácter de donación, al haberlo hecho sin cargo- se inauguró en 1938, y está considerado como un ejemplo del estilo Art Decó de Buenos Aires. Virasoro fue el pionero del hormigón armado en la Argentina y un vanguardista de la década del 20. Entre las líneas aerodinámicas del edificio y las figuras geométricas -con presencia de bloques cubistas- se destaca la pirámide escalonada incaica en la que culmina el edificio. No podían faltar en su decoración las máscaras de la comedia y la tragedia.

Además de 45 habitaciones la casa cuenta con una biblioteca especializada y un museo con tres salas dedicadas a Carlos Gardel, Pacini de Alvear e Iris Marga, esta última actriz fue quien presidió por 37 años la Comisión Directiva. También cuenta con una sala propia: el Teatro Regina, donde pueden apreciarse dos murales realizados por Quinquela Martín en 1928.

Todos para uno
En la actualidad la casa se mantiene con un subsidio del gobierno, además de ingresos por alquileres, tanto de la sala como de dos locales comerciales ubicados en la planta baja. Todos los años se realiza en el mes de julio la feria de los artistas -una feria americana de vestimenta teatral y de fiesta, con prendas donadas por distintos artistas de todas las edades. Allí es posible encontrar desde trajes, vestidos de famosas estrellas del espectáculo, accesorios (carteras, plumas, bijouterie, etc.) a libros o disfraces de revista musical.

En el Regina se celebra anualmente el ciclo Teatrísimo. Este programa no sólo se distingue por la calidad actoral, se trata de un evento solidario de gran envergadura. China Zorrila, Alfredo Alcón, Jorge Luz, son algunos de los nombres que colaboran de forma destacada para apoyar los objetivos de la Casa del Teatro.

Av. Santa Fe 1235
www.casadelteatro.org.ar

 

 

 

 

Be Cointreauversial
El erotismo del licor

Por Patricia Delmar

Las provocativas imágenes de la actriz norteamericana del burlesque, Dita Von Teese, giraron por el mundo mientras ella, muy fresca y con sonrisa burlona, aparecía sumergida en una gran copa de Martini. Ahora, cambió de bebida y regresa de la mano de Cointreau.

La campaña está en pleno apogeo y toma fuerza con la estética retro y atractiva de esta mujer curvilínea que además es modelo, actriz, empresaria, stripper y amante incondicional del look pin up, todo como herramienta infalible para simbolizar la célebre condición ‘Be Cointreauversial’ propuesta por la famosa firma de licores.

La empresa comunica con bombos y platillos “Cointreau se enorgullece en anunciar que Dita Von Teese será la embajadora de la marca a nivel mundial durante dos años. La relación Cointreau y Dita Von Teese surgió casi espontáneamente de ambas partes. Después de todo, quién mejor que Dita Von Teese para encarnar la famosa actitud de Cointreau: “be cointreauversial”? Todo en ella es controvertido: su personalidad, su sensualidad, su gracia provocadora, su estilo totalmente único. Famosa por su actuación en una copa Martini, esta bailarina de burlesque se inspira en estrellas de los años 30 y 40”.

Estamos encantados de haber sellado la relación con Dita Von Teese. Ella es una mujer magnífica que combina elegancia con refinamiento extremo y una cuota de osada sensualidad. Estoy ansioso en revelarles las ideas que se nos han ocurrido a partir de esta nueva asociación" comentó Justin Weston, Director Internacional de Cointreau.

En mi opinión, Cointreau es la marca francesa por excelencia, un producto que trasciende las modas y tendencias. Adoro cómo contrasta su aroma delicado con su fuerte personalidad. Realmente fuimos creados para unir fuerzas y celebrar juntos en una copa cocktail!!” dijo Dita Von Teese.

Un clásico
Desde 1847, Cointreau ha sido uno de los líderes mundiales en provisión de bebidas espirituosas. Su lucha incansable por la excelencia y calidad hacen del licor de Cointreau un “must” para tardes glamorosas e ingrediente clave en los cócteles más reconocidos como el Margarita y Cosmopolitan. Cointreau se ha caracterizado por romper barreras preestablecidas en su comunicación. Esto le permitió encontrar el tono ideal para promover su imagen y apoyar las ventas durante años hasta llegar al número actual que ronda los 15 millones de botellas. Cointreau exporta su know-how a más de 200 países buscando innovar para anticiparse así a las expectativas de los consumidores.

La morocha de Michigan
Dita Von Teese -su verdadero nombre es Heather Renée Sweet- nació en 1972 en Rochester, Michigan. Hoy se la considera como la reina internacional del burlesque y musa de diseñadores de moda, siendo reconocida especialmente por sus performances. Con una tendencia marcada hacia el cine clásico de los años 40, ha hecho de su imagen un sinónimo de glamour. Desde niña se sintió atrapada con las estrellas de la Edad de Oro del cine y pasó su infancia soñando en el brillo de las celebridades, como Betty Grable y Hedy Lamarr.

Resulta frecuente verla en desfiles de Marc Jacobs, Dior o Louis Vuitton.  No hace mucho desfiló para Jean Paul Gaultier y se fotografió junto a su ex marido, el cantante Marilyn Manson, otro icono mediático no menos controvertido que, casualmente, pondrá su nombre a una nueva bebida alcohólica para la que diseñó una etiqueta de una absenta llamada Mansinthe. Sin duda, formaron una pareja bastante singular.

Burlesque
Para comprender mejor este género conviene trasladarse al movimiento teatral que surgió en los años 20 en torno al cabaret, desplegándose entre los mundos de la comedia y la sensualidad.

Hoy, está catalogada de tendencia creciente, que se multiplica con plena efervescencia en ciudades como Londres, París, Berlín, Barcelona, Madrid, Nueva York, San Francisco, Los Ángeles o Tokio, donde alcanza esferas del espectáculo, la música, la moda hasta el arte o la decoración.

Humos porteños
Aún en Buenos Aires suelen verse peluquerías fashion donde personajes parecidos a los que Anthony Burgess describe en sus novelas son los que atienden, cortan, tiñen o secan el pelo. Todo se desenvuelve en una atmósfera de espectáculo nocturno bien decadente, aunque lo disimulen o ni siquiera lo sospechen. Ahí surge también la estética del burlesque. Una vuelta por la galería Bond Street o Quinta Avenida, en las esquinas de Santa Fe y Rodríguez Peña o Santa Fe y Talcahuano de Buenos Aires, permite un contacto directo con algunos personajes que van allí para proveerse de diseños y accesorios retro y a lo Manson. Una mezcla que aquí se funde con el mundo dark y post-punk.

Recuerdo un muchacho que hace años andaba con botas de plataforma, tipo borceguíes, todo vestido de negro, claro. Cejas rapadas y dos piercings en la ceja y en la lengua. Parecía tremendamente violento, pero bebía Cindor y en el fondo era no más que eso, un niño. Un poco masoquista, pero no podía dejar de disfrazarse y actuar así. Quizá ya lo superó… Puede que hoy pida un Cointreau y descubra a Dita von Teese y todo vuelva a empezar...